Sermons
Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)
Texto : 1 Timoteo 6:11-16
Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)
Introducción:
Vivimos rodeados de los valores del mundo, que proponen la riqueza, el honor y el placer como metas últimas, y a veces los cristianos también nos dejamos arrastrar por ellos. Sin embargo, Pablo le dice a Timoteo: “¡Mas tú, oh hombre de Dios!”, declarando que pertenece a Dios y no al mundo. Como dijo Jesús en Mateo 6:24: “Ninguno puede servir a dos señores”.
Este llamado es también la voz de Dios para cada creyente: una declaración de identidad. Nuestra identidad determina la dirección y el propósito de la vida. La pregunta es: ¿eres del mundo o eres de Dios? Hoy descubriremos de qué huir, qué seguir, qué batalla pelear y de dónde viene la fuerza.
Desarrollo:
1. Pueblo de Dios, ¿de qué huir y qué seguir?
2. Llamados a una batalla con victoria asegurada
3. Dios, nuestra fuerza y esperanza
Conclusión:
La exhortación de Pablo a Timoteo es el llamado de Dios a cada uno de nosotros: somos “pueblo de Dios”, con una identidad especial y una vocación santa. Por eso la dirección de nuestra vida no puede ser la del mundo: debemos apartarnos del éxito secular, el materialismo y el hedonismo, y perseguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre.
Somos también combatientes de la buena batalla de la fe, una batalla cuya victoria el Señor ya proclamó en la cruz. La pregunta es a qué nos aferramos: ¿al éxito temporal o a la vida eterna y la promesa de Dios? Pablo manda guardar el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición del Señor. No lo hacemos con nuestra fuerza, sino con el Dios que está con nosotros. Por eso, ¡cobremos ánimo!, recordemos nuestra identidad y caminemos por la fe hasta el día en que escuchemos: “Bien, buen siervo y fiel”. Amén.
1 Timoteo 6:11-16
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato,
14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,
15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,
16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

Manteniéndonos firmes en un mundo que se sacude