Sermons
Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)
Texto : Romanos 1:16-17
Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)
Introducción: ¿Por qué somos una iglesia reformada?
En el Domingo de la Reforma, el pastor pregunta por qué estamos reunidos en una pequeña iglesia reformada en una tierra de profunda cultura católica. Recuerda a Martín Lutero, el monje que buscaba a Dios con seriedad, pero que no tenía paz porque entendía la “justicia de Dios” de Romanos 1:17 como una exigencia que condena. Al meditar en ese versículo comprendió que es una justicia que Dios da gratuitamente a todo el que cree. El 31 de octubre de 1517 colgó sus noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias.
La Reforma no fue un movimiento para odiar a los católicos, sino para que el evangelio volviera a ser evangelio. Por amor a los vecinos católicos hay que hacer la pregunta decisiva: «¿Qué es lo que nos salva?». Romanos 1:16-17 responde en cuatro puntos.
Desarrollo:
1. El evangelio es poder de Dios, no hay de qué avergonzarse (v. 16):
2. La justicia de Dios es un regalo que se recibe (v. 17a):
3. La Palabra es nuestra única autoridad:
4. El justo por la fe vivirá. La fe reformada vivida cada día (v. 17b):
Conclusión:
La fe reformada se resume en Soli Deo Gloria: la salvación es de Dios de principio a fin, por eso la gloria es solo para Él (Romanos 11:36). No nos avergonzamos del evangelio, confiamos en la gracia cumplida en la cruz, nos paramos sobre la Palabra y vivimos esa fe con la vida.
El pastor propone cuatro aplicaciones: dejar a los pies de la cruz el intento de construir la propia justicia, leer la Biblia cada día en familia, definir una acción concreta para la gloria de Dios en el trabajo y el hogar, y orar por un vecino a quien compartir el evangelio con amor.
Romanos 1:16-17
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.