Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 25 de octubre de 2026

Texto : Romanos 1:16-17

Título : Un evangelio del que no nos avergonzamos: la Reforma vivida cada día

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción: ¿Por qué somos una iglesia reformada?

En el Domingo de la Reforma, el pastor pregunta por qué estamos reunidos en una pequeña iglesia reformada en una tierra de profunda cultura católica. Recuerda a Martín Lutero, el monje que buscaba a Dios con seriedad, pero que no tenía paz porque entendía la “justicia de Dios” de Romanos 1:17 como una exigencia que condena. Al meditar en ese versículo comprendió que es una justicia que Dios da gratuitamente a todo el que cree. El 31 de octubre de 1517 colgó sus noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias.

La Reforma no fue un movimiento para odiar a los católicos, sino para que el evangelio volviera a ser evangelio. Por amor a los vecinos católicos hay que hacer la pregunta decisiva: «¿Qué es lo que nos salva?». Romanos 1:16-17 responde en cuatro puntos.

Desarrollo:

1. El evangelio es poder de Dios, no hay de qué avergonzarse (v. 16):

  • Un evangelio que podía causar vergüenza: Pablo escribía a Roma, la gran potencia, donde anunciar como Salvador a un carpintero judío crucificado era motivo de vergüenza. Hoy, en una tierra de fuerte cultura católica, también cuesta decir «soy evangélico» y hay presión para seguir callados.
  • Poder de Dios (dynamis): No es una buena enseñanza, sino una fuerza que transforma. Es la noticia del rescate: Dios mismo vino a salvarnos en Jesucristo.
  • Solus Christus: Hay un solo mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5), y por la cruz podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16). Este evangelio es para todo el que cree, y la única condición es la fe.

2. La justicia de Dios es un regalo que se recibe (v. 17a):

  • Dos maneras de buscar la justicia: la que uno construye acumulando puntos, que lleva al orgullo o a la desesperación, y la que Dios da como regalo (Romanos 3:23-24).
  • La deuda pagada: la cruz es el recibo de una deuda impagable. Jesús nos vistió con su justicia (2 Corintios 5:21).
  • Sola Gratia, Sola Fide: la fe es la mano vacía que recibe el don (Efesios 2:8-9). Aun siendo evangélicos, podemos arrastrar una mentalidad de salvación por obras; la reforma consiste en cambiar ese hábito del corazón. Dios nos ama porque estamos en Cristo, y servimos por gratitud, no por miedo.

3. La Palabra es nuestra única autoridad:

  • Sola Scriptura: Pablo dice «como está escrito». En tiempos de la Reforma la Biblia solo se leía en latín; Lutero la tradujo al alemán para que todos pudieran leerla.
  • La Biblia en español: Casiodoro de Reina publicó la Biblia del Oso en 1569 y Cipriano de Valera la revisó, origen de la Reina-Valera.
  • Suficiencia de la Escritura: es útil para hacernos completos (2 Timoteo 3:16-17). Por eso la iglesia reformada pone la Palabra en el centro del culto y se examina siempre a su luz. Se invita a leer la Biblia diez minutos al día, en voz alta y en familia.

4. El justo por la fe vivirá. La fe reformada vivida cada día (v. 17b):

  • Una fe que se vive: Pablo cita Habacuc 2:4, dicho en una época oscura. La fe no se queda en la doctrina; vive Coram Deo, toda la vida delante de Dios.
  • Confiar cada día: preguntarnos en quién confiamos ante la preocupación, el fracaso y el éxito.
  • El trabajo como vocación: todo trabajo honesto es servicio a Dios (1 Corintios 10:31).
  • Amar al prójimo: la gracia produce frutos de obras; se sirve con amor a los vecinos católicos, y el mejor testimonio es la vida.
  • Amar a la iglesia: una comunidad que adora, aprende y comparte cargas, como lámpara del evangelio en la ciudad.
  • Examinarnos con humildad: la reforma comienza humillándonos y confesando que somos pecadores que necesitan gracia.

Conclusión:

La fe reformada se resume en Soli Deo Gloria: la salvación es de Dios de principio a fin, por eso la gloria es solo para Él (Romanos 11:36). No nos avergonzamos del evangelio, confiamos en la gracia cumplida en la cruz, nos paramos sobre la Palabra y vivimos esa fe con la vida.

El pastor propone cuatro aplicaciones: dejar a los pies de la cruz el intento de construir la propia justicia, leer la Biblia cada día en familia, definir una acción concreta para la gloria de Dios en el trabajo y el hogar, y orar por un vecino a quien compartir el evangelio con amor.

Romanos 1:16-17

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.