Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 27 de julio de 2025

Texto : Hebreos 12:26-29

Título : Manteniéndonos firmes en un mundo que se sacude

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción:

El predicador saluda a la iglesia en Arequipa como hermano en Cristo, no como simple invitado: aunque provienen de países y etnias distintos, todos forman un solo pueblo y un solo cuerpo. Reconoce que, en el Perú y en todo el mundo, se viven tiempos inestables: la economía, los cambios de liderazgo, la incertidumbre sobre el futuro, la injusticia y la corrupción hacen sentir que la vida tiembla bajo los pies.

Ante la pregunta «¿a dónde acudimos cuando todo se sacude?», la Palabra responde con una esperanza poderosa: estamos recibiendo un Reino que no puede ser conmovido. Ese Reino pertenece a Cristo y a todos los que confían en Él.

Desarrollo:

I. El mundo que nos rodea se está sacudiendo (vv. 26-27):

Hebreos fue escrito a cristianos perseguidos, que vivían una profunda inestabilidad social, espiritual y política. Dios les dice que sacude lo creado para que permanezca lo eterno. Esta sacudida no carece de propósito: Dios quita lo que no puede durar para que nos aferremos a lo que permanece.

  • Ilustración: si este salón se pusiera de cabeza, solo lo que está firmemente sujeto a los cimientos permanecería; sabríamos a qué aferrarnos para no ser lanzados como las sillas.
  • ¿Qué sacude Dios hoy en el Perú? La confianza en los sistemas políticos, en el dinero o los trabajos estables, el orgullo de la autosuficiencia, y las relaciones o rutinas en las que confiamos más que en Dios.
  • Idea principal 1: Dios usa las sacudidas para quitar lo temporal y fortalecer lo eterno: nuestra fe en Jesucristo. Lo que permanece es la fe, la esperanza, el amor, la Palabra de Dios y Cristo mismo. Dios nos sacude para que dejemos de edificar sobre la arena y edifiquemos sobre la Roca.
  • Palabra pastoral: cuando los planes se desmoronen, no pensemos que Dios nos ha olvidado. Él no está enojado, sino acercando nuestro corazón a lo eterno y refinando nuestra fe. Nuestra paz está arraigada en Cristo, nuestro fundamento inconmovible.

II. El Reino de Dios es inconmovible (v. 28):

El autor dice «recibiendo nosotros un reino inconmovible»: no es solo futuro, sino presente. Ya recibimos este Reino, aun en un mundo que tiembla. Por eso el pueblo de Dios puede vivir de otra manera, aunque muchos en el Perú se sientan cansados, ansiosos y agobiados.

  • Un fundamento sólido: a Dios no lo mueve la inflación, su amor no cambia con los gobiernos y sus promesas no se anulan por nuestros problemas. Su gobierno es eterno y quien le pertenece está seguro.
  • Esperanza, valor y alegría: nuestro futuro no lo controla este mundo; podemos arriesgarnos en el amor, la generosidad y la honestidad; y nos alegramos porque pertenecemos a un Rey perfecto.
  • Idea principal 2: cuando sabemos que el Reino es inconmovible, podemos amar sin temor, servir con generosidad y decir la verdad. Somos ciudadanos de un Reino superior, y ese Reino no es solo esperanza para después, sino algo en lo que vivimos ahora.

III. Cristo es el Rey que nos introduce en su Reino inconmovible y nos capacita para mantenernos firmes (v. 29):

El Reino es un regalo, no algo que ganamos o construimos, y quien lo da es Cristo. «Nuestro Dios es fuego consumidor» nos recuerda su santidad y su justicia; pero por medio de Cristo nos acercamos con asombro, reverencia y amor, porque el fuego de su santidad consumió a Jesús en la cruz para no consumirnos a nosotros. Él tomó la ira que merecíamos y ahora reina como Salvador vivo, con nosotros y por nosotros. Quien aún no lo conoce es invitado a recibir el Reino creyendo en Jesucristo como Señor y Salvador.

  • Idea principal 3: Jesús es el Rey del Reino inconmovible y, por la fe en Él, podemos estar firmes para siempre. No es que nosotros nos aferremos a Dios, sino que Dios nos sostiene en Jesús, y nada puede sacudirnos de su mano.
  • Aplicación cristocéntrica: volvamos a Jesús en el temor, pues Él es nuestro fundamento firme; confiemos en Él en la debilidad, pues es nuestra fuerza inquebrantable; atesorémoslo sobre todo, pues es nuestra esperanza inconmovible.

Conclusión:

Aunque vivamos en un mundo inestable, en Cristo recibimos un Reino que no puede ser conmovido. Dios usa la sacudida para filtrar lo que no perdura, nos ancla en lo que no se mueve y nos invita a vivir con esperanza, valor y alegría, no desde nuestra fuerza sino desde la suya. Por eso, permanezcamos firmes en Cristo, el Rey inconmovible, aferrados a lo eterno, brillando con valentía y adorando con reverencia al Dios santo y poderoso, el Dios Emanuel. Demos gracias porque pertenecemos a un Reino inconmovible, amados por un Rey inconmovible.

Hebreos 12:26-29

26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.