Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 06 de julio de 2025

Texto : Hechos 2:42; 1 Corintios 11:24

Título : El Pan y la Copa de Gratitud, la Oración de Agradecimiento

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción: La Mesa de la Comunión Más Profunda

Lo esencial de una mesa compartida no es la comida, sino el estar juntos. Hoy estamos ante la mesa más santa, la de la Santa Cena, preparada por Dios para sus criaturas: una mesa de vida y de reconciliación donde experimentamos la unión más profunda con Cristo. Hechos 2:42 muestra que la iglesia primitiva se sostenía sobre cuatro pilares: la Palabra, la comunión, la Santa Cena y la oración, estas dos últimas unidas como un solo acto sagrado.

Siguiendo el Catecismo de Heidelberg, llegamos a la tercera parte, sobre la gratitud. La pregunta 116 enseña que la oración es la parte más importante de la gratitud que Dios exige. Si la Santa Cena es la gratitud visible, la oración es la gratitud audible y del corazón.

Desarrollo:

1. La Santa Cena despierta la gratitud a través de la “memoria”:

  • Hacer memoria: Cuando Jesús mandó “haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19), no se refería a un vago recuerdo, sino a un acto que hace vivir el pasado con su mismo poder en el presente.
  • La Pascua: Según Éxodo 12:14, Israel recordaba cada año la sangre del cordero y revivía su liberación. Jesús instituyó la Cena en esa mesa, como Cordero de Dios que nos salva con su cuerpo y su sangre.
  • Gratitud: Ante el recuerdo del sufrimiento y del amor de la cruz, brota la gratitud. La Cena nos muestra qué y por qué agradecer, y evita que la oración sea una lista de quejas o peticiones egoístas.

2. La oración que agrada a Dios y la Santa Cena que nos une a Él:

  • Reconocer nuestra miseria y humillarnos: Como Isaías (Isaías 6:5) y el publicano (Lucas 18:13), nos acercamos a la mesa confesando que somos pecadores indignos.
  • Confiar solo en Cristo: La pregunta 117 añade que, aun siendo indignos, Dios nos escucha por amor de Jesucristo. Por eso nos acercamos “con confianza al trono de la gracia” (Hebreos 4:16).
  • Unión con Cristo: Con esta oración, la Cena se vuelve un canal real de comunión (koinonía, 1 Corintios 10:16): participamos de la vida de Cristo y su justicia se hace nuestra. Lo importante no es el acto de orar, sino nuestra relación con el Padre.

3. La Santa Cena y la oración son el motor que transforma nuestras vidas:

  • La iglesia primitiva: Hechos 2:44-47 muestra una comunidad de amor y generosidad, con alegría y sencillez de corazón, que recibió el favor del pueblo y vio crecer la iglesia. Miqueas 6:8 resume lo que Dios pide: hacer justicia, amar misericordia y humillarnos para andar con Dios.
  • Poder de la convicción: Ante las dudas sembradas por Satanás, el pan y la copa son un ancla, junto con la promesa de Romanos 8:34.
  • Poder de la santificación: La Cena da fuerza para vencer el pecado presente y futuro, y la oración la aplica a nuestras luchas concretas.
  • Poder de la unidad: Según 1 Corintios 10:17, siendo un solo pan somos un cuerpo; la oración rompe el individualismo y nos lleva a cargar las cargas unos de otros.

Conclusión: Una vida edificada sobre los dos pilares de la gratitud

La Santa Cena es la Palabra visible. Nos presenta la cruz y hace brotar la oración de gratitud; se recibe por fe, y la oración con corazón contrito es la mano de la fe que recibe su gracia; y, juntas, llevan esa gracia del templo a la vida diaria y nos transforman.

Como los discípulos de Emaús, cuyos ojos fueron abiertos al partir el pan (Lucas 24:30-31), esta mesa abre nuestros ojos al amor de Cristo. Al tomar el pan, oremos con gratitud; al beber la copa, con confesión; y pidamos poder para amar como hemos sido amados y perdonar como hemos sido perdonados. Que nuestra vida se edifique sobre el pan y la copa de gratitud y sobre la oración.

Hechos 2:42; 1 Corintios 11:24

42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.