Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 07 de septiembre de 2025

Texto : 1 Corintios 11:23-26

Título : Desde la Mesa del Rey, orando por el Reino del Rey

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción: La oración más familiar, la mesa más santa

La Palabra y la oración son los dos grandes pilares de la fe cristiana y medios de gracia de Dios. La Santa Cena es la Palabra visible, instituida por Jesús, y el Padrenuestro es la oración que repetimos cada día. Precisamente por ser tan familiares, corremos el riesgo de convertirlos en recitación ritual o en un simple acto conmemorativo desconectado de la vida diaria.

A la luz de la Pregunta 123 del Catecismo de Heidelberg, el sermón medita en cómo la segunda petición, «Venga a nosotros tu Reino» (Mateo 6:9-10), y la Cena se encuentran en un mismo punto. La petición abarca tres dimensiones: el gobierno de Dios en mí, en medio de nosotros (la Iglesia) y en todo el mundo. La Cena es la Mesa Celestial donde pregustamos ese Reino, el medio de gracia que nos fortalece para vivir como sus ciudadanos y la proclamación de victoria hacia su consumación.

Desarrollo:

1. El Reino que viene «en mí» (la Mesa de gobierno y obediencia):

  • El Reino como gobierno: El Reino no es un territorio sino el reinado de Dios, cuyo primer objeto es nuestro corazón. En él luchan el «yo», el dinero, el honor y el placer; vivimos el combate de Romanos 7 entre la vieja y la nueva naturaleza. Por eso pedimos: «Que nos gobiernes por tu Palabra y tu Espíritu».
  • La Cena como respuesta: El pan es el cuerpo partido de Cristo y la copa el nuevo pacto en su sangre (1 Corintios 11:24-25). Es alimento espiritual (Juan 6:51): por la fe y la obra del Espíritu nos unimos a Cristo. Su cuerpo partido confirma que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él (Romanos 6:6).
  • La Mesa del Nuevo Pacto: Dios promete escribir su ley en nuestro corazón (Jeremías 31:33). La copa es el sello de que ese pacto es válido para mí. Acercarnos a la Mesa es orar con todo el ser: «Señor, gobiérname».

2. El Reino que viene «entre nosotros» (la Mesa de preservación y crecimiento de la Iglesia):

  • Preservar y aumentar la Iglesia: El Reino se manifiesta en una comunidad. Frente al individualismo moderno, Dios nos llamó pueblo, familia y cuerpo de Cristo. La Iglesia, amenazada desde fuera y desde dentro, solo se preserva bajo el poder de Cristo, su Cabeza, y debe crecer para que más almas pasen de las tinieblas a la luz (Colosenses 1:13).
  • La Cena y la unidad: «Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo» (1 Corintios 10:17). Ante la Mesa se borran las diferencias de raza, riqueza o educación; todos somos pecadores salvados por la sangre de Cristo. Esta comunión (koinonía) preserva a la Iglesia de la división.
  • La Cena y el crecimiento: La iglesia primitiva crecía con el partimiento del pan y la comunión gozosa (Hechos 2:46-47). La Cena es un «sermón visible» que invita al mundo a una familia sin discriminación, y el amor mutuo es testimonio del Evangelio (Juan 13:35).

3. El Reino que será completado (la Mesa de la victoria y el regreso del Rey):

  • El «ya, pero todavía no»: Con la cruz y la resurrección el Reino ya vino y Satanás fue derrotado, pero aún no está consumado. Oramos para que Dios destruya las obras del diablo hasta el día en que sea «todo en todos» (1 Corintios 15:28).
  • Proclamación de la victoria pasada: «La muerte del Señor anunciáis hasta que él venga» (1 Corintios 11:26). En la cruz Cristo triunfó sobre principados y potestades (Colosenses 2:15) y destruyó al que tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2:14).
  • Anticipo de la consumación futura: La Cena es un anticipo de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9) y nos da fuerzas para perseverar. Es canto de victoria y súplica: «¡Maranata, ven, Señor Jesús!».

Conclusión: Cuando la oración se vuelve rito, y el rito se vuelve oración

Si «Venga tu Reino» es nuestra petición, la Santa Cena es la respuesta visible de Dios, su garantía y su puesta en práctica. El Padrenuestro es el plano del Reino y la Cena su representación. Al recibir el pan oramos: «Señor, gobierna mi vida»; al beber la copa: «Señor, protege y aviva a tu Iglesia»; y en todo el rito clamamos: «Señor, ven pronto y completa tu Reino».

No debemos recitar el Padrenuestro sin sentido ni participar pasivamente en la Cena. La Santa Cena es el «Amén» más cálido, seguro y visible del Padre a nuestra oración, para que vivamos cada día experimentando el Reino de Dios en esta Mesa Santa.

1 Corintios 11:23-26

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.