Sermons
Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)
Texto : Romanos 8:28-29
Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)
Introducción: Ante la palabra más malentendida
En el cuarto sermón de la serie La Cadena de Oro, tras repasar los sermones anteriores (el mapa de la cadena, la providencia de Romanos 8:28 y el conocimiento previo de Dios como primer eslabón), el predicador presenta el segundo eslabón: la predestinación. Reconoce con honestidad las reacciones habituales: si todo está decidido, ¿qué sentido tiene mi elección?; si Dios predestinó a algunos al infierno, ¿no es injusto?; ¿no es una doctrina peligrosa? Promete enfrentar estas preguntas, porque bien entendida esta doctrina produce consuelo y asombro.
Pablo no trae la predestinación para abrir un debate teológico, sino para consolar a creyentes que sufren (Romanos 8:18-23). La predestinación no es un arma de debate, sino un ancla en medio del sufrimiento.
Desarrollo:
1. Qué es la predestinación: empecemos por la palabra
2. Dos grandes malentendidos sobre la predestinación
3. El fundamento de la predestinación está en Cristo
4. Cómo nos transforma la predestinación
Conclusión:
El predicador retoma las preguntas iniciales: la predestinación no nos vuelve pasivos sino que nos envía a una vida fructífera, y no es una decisión de Dios para enviar a alguien al infierno, sino una decisión de amor para llevar al pecador a la salvación. Es una decisión cálida, tomada en amor, con un propósito: que seamos semejantes a Cristo, hijos de Dios y alabanza de su gloria.
Nuestro sufrimiento de hoy, el fracaso de ayer y la incertidumbre del mañana están dentro de ese propósito. «Dios no solo te conoció, te destinó. Hay un propósito para tu vida que ninguna circunstancia puede cancelar.» La próxima semana se estudiará el tercer eslabón: el llamamiento.
Romanos 8:28-29
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;