Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 28 de diciembre de 2025

Texto : Efesios 4:20-24

Título : El Despojo del Viejo Hombre y la Gloria del Nuevo Hombre

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción: Un espejo para nuestras almas en la solemne frontera del tiempo

Al terminar un año y comenzar otro, estamos ante el Dios eterno para examinar nuestras almas. Durante el año la iglesia corrió con Efesios 4:20-24 como lema: “Despojaos del viejo hombre y vestíos del nuevo hombre”. No fue un adorno ni un eslogan, sino un mandato del Creador. Por eso el pastor pregunta si el año fue una lucha por despojarnos del viejo hombre o un revolcarnos en los viejos hábitos.

El Evangelio no permite concesiones: no busca mejorarnos moderadamente, sino un cambio radical, el paso completo de la muerte a la vida. Nuestra verdadera tragedia no es el entorno, sino el viejo hombre que aún intenta dominarnos. La pregunta decisiva es: “¿He aprendido verdaderamente a Cristo? ¿Se está formando su imagen en mí?”

Desarrollo:

1. El fundamento doctrinal: “Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo” (vv. 20-21)

  • El contraste con los gentiles: “Así” alude a la vida de la vanidad de la mente, el entendimiento entenebrecido y la lascivia. Quien ha aprendido a Cristo no puede vivir de esa manera.
  • Aprender a Cristo: No es acumular datos sobre Jesús ni enumerar términos teológicos, sino un encuentro personal, una unión de vida con vida, conforme a la verdad que está en Jesús.
  • La verdad en Jesús: Fuera de Cristo no hay verdadera moralidad, santidad ni sentido de vida. El mundo dice “ámate a ti mismo”; Cristo enseñó a negarse y tomar la cruz. El cristianismo no es un código ético, sino unión con Cristo: cuando entra la luz, las tinieblas huyen.
  • La primera esperanza del Año Nuevo: Conocer más profundamente al Señor con un conocimiento personal. Si este fundamento se derrumba, la fe es una casa sobre la arena.

2. Examen exhaustivo y arrepentimiento: “Despojaos del viejo hombre” (v. 22)

  • Un deber absoluto: Despojarse es romper de forma decisiva con el pecado, como quien se arranca una ropa sucia o arroja una mortaja.
  • Viciado: El viejo hombre está en putrefacción; el pecado se extiende como un cáncer y termina con hedor de muerte. Con frecuencia lo escondemos y volvemos a ponernos la ropa sucia.
  • Deseos engañosos: El pecado no viene como un monstruo, sino que susurra felicidad y beneficio; promete placer y deja vacío, promete libertad y esclaviza. El deseo concebido da a luz el pecado, y este, la muerte.
  • Mortificación del pecado: Los puritanos, con John Owen (“si no matas al pecado, el pecado te matará a ti”), la tuvieron como núcleo de la fe. Pereza, orgullo, envidia, ira, lascivia y avaricia son residuos del viejo hombre, que no es objeto de educación sino de crucifixión.
  • Confesión: Lo más importante es confesar y arrepentirse en detalle; sin ello, el Año Nuevo será solo un cambio de fecha.

3. La esperanza gloriosa: “Vestíos del nuevo hombre” (vv. 23-24)

  • Despojarse para vestirse: Con Mateo 12:43-45, la casa barrida pero vacía queda expuesta a un mal mayor. La mejora moral no basta; el cambio verdadero perdura cuando somos llenos del Espíritu Santo y del gobierno de Cristo, pues la reforma meramente externa produce hipócritas.
  • Renovaos en el espíritu de vuestra mente: El centro de nuestra personalidad es remodelado por el Espíritu, no por la autodisciplina. Nuestra voluntad es débil, pero su poder es infinito.
  • Creado según Dios: La imagen de Dios perdida es restaurada en Cristo. Somos recreados para reflejar su carácter santo en esta tierra.
  • Justicia y santidad de la verdad: Contrasta con los deseos engañosos; es una santidad verdadera, no hipocresía. Nuestra mayor ambición debe ser parecernos más al Señor, aunque el hombre exterior se desgaste y el interior se renueve de día en día.

Conclusión: Caminen por el nuevo camino santo con una fe sin temor

El lema del próximo año es: “¡Temed a Dios y confiad en Él! ¡Reconoced al Señor y andad en Sus caminos!”, el aire que respira el nuevo hombre.

  • Temed a Dios: Proverbios 1:7 enseña que el temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Caímos en las costumbres del viejo hombre por falta de ese santo temor.
  • Confiad en Él y andad en Sus caminos: Proverbios 3:5-6 llama a fiarse de Jehová y no apoyarse en la propia prudencia, reconociendo su soberanía en la familia, el trabajo, el sufrimiento y los fracasos; así él enderezará nuestras veredas.

Ante el mar desconocido del Año Nuevo no debemos temer: Dios es escudo para quien lo teme. Despojémonos sin remordimientos del viejo hombre y avancemos con santo temor y fe valiente, para testificar el próximo año: “Temí al Señor y Él enderezó mi camino”.

Efesios 4:20-24

20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.