Sermons

Lea, escuche y obedezca la Palabra de Dios.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7)

Resumen del sermón del domingo 07 de abril de 2024

Texto : Juan 14:16-20

Título : Creo en el Espíritu Santo

Predicador : Pastor Daniel Jung (Jinyong Jung)

Introducción:

En el Credo de los Apóstoles se confiesa la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aunque el Espíritu Santo es fundamental para una vida de fe, muchas personas saben menos sobre Él que sobre el Padre o el Hijo. Sin el Espíritu Santo, la vida de fe es imposible. Después de la ascensión de Jesús, se considera que estamos en la “Era del Espíritu Santo”, por lo que es esencial conocerlo bien.

Debemos entender y experimentar al Espíritu Santo a través de la Palabra, evitando una visión mística o un rechazo excesivo del Espíritu. En cambio, necesitamos una aceptación bíblica del Espíritu Santo que permita avanzar con fe. La confesión de fe en el Espíritu Santo es tan importante como en el Padre y el Hijo, y esta comprensión nos llevará a una vida victoriosa con el Espíritu Santo.

Desarrollo:

1. Identidad del Espíritu Santo:

  • Dios en tercera persona: El Espíritu Santo no es simplemente una fuerza o energía, sino Dios mismo. Como tercera persona de la Trinidad, es igual al Padre y al Hijo, aunque distinto en su rol. La evidencia de que el Espíritu Santo es Dios se encuentra a lo largo de toda la Biblia, desde Génesis hasta Romanos. La relación entre el Espíritu Santo, Dios Padre y Dios Hijo es una unión estrecha y completa.
  • Otro Consolador: Jesús se refiere al Espíritu Santo como otro Consolador, que vendría después de su resurrección y ascensión. El Espíritu Santo es llamado “‘paravklhto'”, que significa alguien que es llamado a nuestro lado para ayudarnos, aconsejarnos y consolarnos. Jesús también es un Consolador y el Espíritu Santo continúa la obra de Jesús en los creyentes. Además, el Espíritu Santo no solo está a nuestro lado, sino que mora dentro de nosotros.

2. Obra del Espíritu Santo:

  • Salvación: El Espíritu Santo nos lleva a comprender nuestros pecados y nos guía hacia el arrepentimiento. También nos ayuda a reconocer a Jesús como nuestro Salvador y a entender la gracia de la expiación. Esta obra es fundamental para nuestra salvación y relación con Dios.
  • Guía: El Espíritu Santo nos guía hacia la verdad y nos ayuda a discernir la voluntad de Dios, tanto a través de la lectura de las Escrituras como en nuestras decisiones diarias. Al seguir la guía del Espíritu Santo, podemos lograr la voluntad de Dios, que es más grande que nuestros propios pensamientos.
  • Protección: El Espíritu Santo nos protege y nos acompaña en momentos difíciles, asegurándonos que nunca estamos solos. Al igual que en el Antiguo Testamento, donde Dios guiaba a Israel con una columna de nube y de fuego, el Espíritu Santo nos guía y protege hoy en día.
  • Autoridad: El Espíritu Santo nos da poder para cumplir con la voluntad de Dios y para difundir el evangelio. Este poder nos permite superar los desafíos y llevar una vida cristiana fructífera y valiente.
  • Cambio: El Espíritu Santo obra en nosotros para transformarnos y conformarnos a la imagen de Jesús. Produce en nosotros los frutos del Espíritu, como amor, gozo, paz, paciencia, y otros, que reflejan el carácter de Cristo.

3. Ser llenos del Espíritu Santo:

  • Arrepentimiento y santificación: Para ser llenos del Espíritu Santo, debemos arrepentirnos de nuestros pecados y ser limpiados. Esto permite que el Espíritu Santo obre con plenitud en nuestras vidas.
  • Estar llenos de la Palabra: Almacenar las palabras de Cristo en nuestro corazón nos permite estar llenos del Espíritu Santo, ya que Él obra junto con la Palabra.
  • Oración ferviente: La oración intensa nos permite recibir la plenitud continua del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu infinito de Dios, por lo que siempre podemos pedirle que venga a nosotros.

Conclusión:

Instamos a los creyentes a creer en el Espíritu Santo como Dios y a caminar siempre con Él en su vida de fe. Es importante evitar extremos de misticismo o sequedad espiritual. El Espíritu Santo es un compañero constante en nuestra vida de fe. Oremos para que los creyentes sean llenos del Espíritu Santo y disfruten de las bendiciones y la gracia que Él ofrece.

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.